Todo era más fácil. Mi mama decidía que ropa me ponía, me peinaba, me cuidaba y cuando tenia hambre, solo lloraba. Iba a ser doctora, o tal vez bailarina. Pero un día, sin que me diera cuenta, crecí, y aprendí a decir que no, no me conforme, empecé a tomar mis propias decisiones y sentí que quería cometer mis propios errores.
Entonces tome el camino más difícil, el que no estaba hecho. Me dedique a lo que realmente quería, me anime a ser distinta, escuche esa voz interna que me salía de adentro y por primera vez, sentí que podía, era mi lucha, mi convicción; y sin dudarlo arriesgue todo lo que tenia, por que en el fondo, sabia que había algo mucho peor que fracasar. No haberlo intentado.

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