lunes, 20 de febrero de 2012

Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos, esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella… Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y les impedirán, siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejaras de intentarlo. Te rendiras y buscaras a esa otra persona que acabaras encontrando. Pero te aseguro que no pasaras una sola noche sin necesitar otro abrazo suyo, o tan siquiera discutir una vez más… Todos sabemos de qué estoy hablando, porque mientras estabas leyendo esto, se te ha venido su nombre a la cabeza. te libraras de él o de ella, dejaras de sufrir, conseguirás encontrar la paz (la sustituiras por la calma), pero te aseguro que no pasará un día en que desees que estuviera aquí para perturbarte. Porque, a vecesse desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas que haciendo el amor con alguien a quien aprecias.








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